Fusión – relato corto

¡Hola!

Si os apetece leer algo de ciencia ficción cortito tenéis mi relato Fusión en Lektu en descarga gratuita.

Este relato es el resultado de mis antiguas clases de botánica y mi gusto por la ciencia ficción. Ya había escrito un microrrelato de temática similar para el día de las escritoras que publicó Origen Cuántico. Aquel microrrelato se titulaba Verde y carmesí y os lo dejo a continuación. Es el mejor resumen para saber a lo que os enfrentaréis en el relato Fusión:

Verde y carmesí

Llevábamos algún tiempo sin alimentarnos pero para nuestro lento metabolismo no era un problema estar semanas sin ingerir ningún tipo de sustancia. Aun así la noticia de la llegada de nuevos visitantes se propagó como el fuego. Caminaron entre nosotros maravillándose con el paisaje, el verdor y las sombras que proyectábamos. ¿Cuánto hacía que no veían algo como aquello? Ni siquiera sabían discernir entre ninguno de nosotros. Ray fue el primero en maniobrar: emitió de sus flores recién abiertas un sutil pero letal gas que los adormeció. Así debía ser, no podían llegar a morir. Sus cuerpos lánguidos cayeron al suelo. Tan rápido como pudimos desplegamos nuestras raíces y comenzamos a perforar la carne sin prisa pero con precisión. Esa sustancia, la sangre humana, nos aseguraría la próxima primavera un espeso follaje y unas deslumbrantes florescencias. Sin duda nuestro guarda es un excelente jardinero.

 

Relato corto: Fusión

Relato corto Lektu

Espero que lo disfrutéis.

Un saludo.

Relato corto (Sin título)

Dejo por aquí un relato corto. Espero que os guste.

El fuego del hogar bañaba con un brillante color rojizo toda la estancia. En pocos minutos la temperatura sería perfecta. Caminé hacia el armario y saqué como pude la gran olla. Mis brazos enjutos y debilitados se quejaban con aquellas tareas. La hora se acercaba. Coloqué la olla sobre la mesa y comencé a cortar: eneldo, caléndula, estragón. Lo curativo. Después: restos de pelos, huesos y pequeños cráneos procedentes de las egagrópilas. Lo inmundo. Con gran esfuerzo de mis artríticas manos levanté de nuevo la olla y la coloqué sobre el fuego. Era el momento de añadir la grasa. Me arrodillé a su lado clavé el puñal que escondo bajo el mandil en su blanca piel y corté un buen trozo del glúteo. Lo sagrado. Mi espalda se resentía al manipular el cuerpo de la muchacha para eviscerarlo y arrojar sus entrañas al preparado. Me levanté despacio apoyándome en las manos para verter agua en la olla.
Esperé sentada en una banqueta mientras recuperaba el aliento. Mis ojos se posaron sobre el amasijo sanguinolento que yacía sobre el suelo: yo sabría aprovechar mejor la vida que aquella desdichada. Pronuncié en alto las palabras y las llamas se avivaron ocultado la olla entre sus ardientes lenguas para volver de nuevo a apaciguarse. Estaba listo.
Me erguí agarrándome a la mesa. Me acerqué al fuego y con un cucharón recogí el brebaje. Soplé para enfriarlo y lo tomé sin miramientos. Bebí tres tragos más hasta que mi piel comenzó a desprenderse en largas tiras traslúcidas. Me quité el vestido y el mandil que cayeron con un ruido sordo al suelo junto con más piel muerta. La curvatura de mi espalda y el dolor desaparecieron.
Con un cuchillo me hice su marca en el muslo. Un nimio pago por los favores de Nuestra Malignidad. Él me bendecía con más tiempo y yo debía continuar su obra.
Con la soltura propia que otorga un cuerpo nuevo y joven caminé hacia mi habitación. Recogí la ropa esparcida sobre la cama y me la puse. Me miré al espejo: aquel absurdo hábito largo y holgado ocultaba mi cuerpo. Sonreí a la dulce novicia del reflejo: era el perfecto lobo bajo la piel del cordero.

 

Regresionistas

¡Hola a todos!

Os dejo un pequeño video en el que leo un capítulo de Évole: los constructores.

Espero que lo disfrutéis.

Felices Fiestas.