Sobre mí…

Me llamo Tania Huelga Bardo y de buenas a primeras y sin esperarlo he editado mi primera novela de ciencia ficción. Y digo sin esperarlo porque comencé a escribir una novela de esta temática llevada por mi propia condición de “friki” del género y sin esperar editarla.

Yo misma en la primera presentación.

Un buen día sin más, decidí escribir un texto y una historia más compleja de lo que acostumbraba hasta entonces, ya que siempre fui de relatos cortos y finales cortantes. Recuerdo haber pensado en una protagonista para mi historia y recuerdo también la forma en la que elegí su nombre en ese mismo momento, Évole. De esto hace ya cinco años. Podría deciros que tardé cinco años porque intenté en vano varias veces que alguna editorial se fijase en mi obra, pero no, tardé porque me lo tomé como una historia escrita para mi propio disfrute, una forma de ejercitar mi imaginación, como una especie de reto solitario y personal que nunca vería la luz. Hasta que un buen día la temible pregunta hizo acto de presencia sin avisar, ¿para qué o para quién tanto esfuerzo? ¿Realmente estaba dispuesta  a crear todo un mundo, una historia solo para mí? Por aquel entonces, cuándo las preguntas me hicieron dudar y plantearme la posibilidad de llamar a las puertas de las editoriales, ya había descubierto que mi pasatiempo se me había ido de las manos y que el ejercicio de imaginación se había desbordado tanto que con una sola novela no sería suficiente para contar toda la historia. Necesitaba más, ¿cuántas? Aún hoy no lo sé…

Como si de un juego se tratase decidí terminar la primera parte y buscar alguna editorial. Me apetecía que fuera de mi tierra, Asturias, así que sin más miramientos busqué en las listas de editoriales asturianas. Hubo una que me llamó especialmente la atención, por algo tan profesional y tan serio como su nombre. Sí, señoras y señores, puede que os resulte frívolo e incluso poco profesional, pero los elegí por su nombre “Ediciones Camelot”. No digáis que no os entraría curiosidad… Preparé una sencilla y concisa carta de presentación, me contestaron. Sorpresa, no me habían rechazado por el género de la obra y querían leerla. Así que se la envié. El tiempo que transcurrió hasta que me contestaron lo invertí en prepararme mentalmente para la negativa, en todos los foros te lo recomiendan y yo, una joven aprendiz de escritora, que había escrito una novela por primera vez, sobre una temática que me encantaba pero de la que no había escrito nunca nada, tenía todas las papeletas para el no. Y ese no, nunca llegó. Lo que en cambio sí llegó fue un contrato, ¡un contrato editorial!

Sí, este espacio “Sobre mí…” carece de ese aura profesional  del que gozan la mayoría de biografías, con sus premios, sus concursos ganados, sus estudios etc. Por cierto hablando de concursos, la única vez que me presenté a uno de relatos cortos el premio quedó desierto…